Es parte esencial del municipio que, en esta hora, de más
ganas de irse al charco más cercano, que estar en estas cuatro paredes, pero la
sonrisa de estos pequeños son ese relajante fresco que ayuda a permanecer en
este marcado camino.
El día de hoy voy a confirmar algo, he notado que cada vez
que un profesor llega al aula, la única forma de que los niños establezcan un
orden es con un simple MANOS ARRIBA, a si pues este diario tendrá como nombre:
Manos arriba:
Desde el primer día que entre al salón, noto que cuando los
niños están haciendo más ruido de lo normal, la profesora pone cara seria y con
dos simple palabras los niños quedan en completo silencio, por un momento pensé
es solo casualidad, pero a medida que pasa el tiempo he confirmado que en
realidad “el manos arribas” es un excelente
instrumento para dejar el salón en completo sigilo.
Solo tenía un interrogante ¿será que la profesora Gloria es
la única que utiliza esta metodología para asentar el bullicio de los niños?,
pues no los tres docentes encargados de la enseñanza de los niños en todas las áreas
del conocimiento utilizan estas dos palabras para dar un orden en sus clases.
Ahora bien, aunque parezca un poco tradicionalista y se perciba
más como un ejercicio para presos, la realidad es que es una buena acción para
implementar en los alumnos cuando no encontremos otra salida para establecer el
orden en el salón de clases. No es de buena medida acogerlo en cada momento de
nuestra practica pedagógica, pero si cuando los recursos para mantener a los
alumnos en completo orden se nos agoten, también hay que hacer referencia que
solo visualicé en los grados terceros.
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