Son las 12:20 en un caluroso día de septiembre, es muy temprano
para poder ir al salón, las ansias de saber en qué grupo compartiré mi práctica
pedagógica, en que grupo compartiría mis primeros pasos como maestro no me
dejaban dormir…
Pero ahí estaba yo, esperando las órdenes de mi docente
cooperadora para continuar con un día
lleno de sorpresas, el tiempo pasa lento cuando esperas algo con tantas ansias
y anhelos, aunque mi labor todavía no era de enseñar sentía que estaba labrando
un gran paso en mi labor como docente.
Son las 12:45 de la tarde, el timbre dio sus primeras señales
siempre he pensado que es un mecanismo de adiestramiento, sin haber empezado ya estoy dudando de la labor de la institución ¿se enseña o se
adiestra?, al ver como todos hacen perfecto caso a estas señales parecieran que
me dieran la razón, inmediatamente me percato que es hora de comenzar las
clases, no sin antes repetir las ansias pero ahora hay otro factor que se
apodero de mí y no me hace sentir a gusto,
quería que los niños se llevaran la mejor impresión de mi tengo que
llegar con la mejor actitud . La verdad no encontraba forma de entrar si:
sonriendo, mala-caroso o simplemente con la cabeza agachada, opte por mi manera
de ser y aunque los nervios se apoderaron por completo de mi decidí entrar con
una sonrisa para ellos.
3:B es el grupo en que me corresponde un salón diferente a los
otros salones pues este cuenta con una entrada un poco extraña creo que se debe
a una mala infraestructura o quizás el lugar lo diseñaron así, sentí llegar a
un mundo lleno de futuros sueños, es muy
evidente las ansias que se percibe en ellos ¿de
jugar? ¿De aprender? Solo ellos tendrán la respuesta, aunque mi labor solo es
de observación, nadie se alcanza a imaginar el miedo que provocan esas miradas
imperativas, esas miradas llenas de sueños e ilusiones que perfectamente se
sincronizan con el medio. En mi primer día de observación sus ruidos son
poesías y fui comprendiendo porque quería
esta linda labor.
La profesora comienza su
clase, de admirar que es capaz de captar la atención de más de 70 % de los niños en el aula, no sé cuánto años tendrá de
docencia pero hasta el momento lo hace bien. Los niños se dan cuenta que hay un
intruso en su salón, poco a poco comienzan las preguntas, trate de responderles
de la manera más sencilla pero son niños muy inteligentes. La clase continuo están
viendo el sistema circulatorio quizás por mi presencia están calmados, me los
imaginaba un poco más activos, en las próximas clases lo comprobare
Hola mor, pasaba por acá para leer tus escritos y compruebo que hablas y te expresas muy bien a cerca de tus reflexiones como maestro. Agregar o más bien contarte algo de la mía en lo que coincidimos... A mi también me dieron nervios el primer día que fui a observar clase, pero es un miedo que te hace sentir bonito, un miedo que está muy adentro pero que en el fondo te hace sentir un fresquito y una satisfacción enorme, al saber que próximamente el que estará dirigiendo ese avión lleno de sueños, seremos nosotros... Ánimo mor que como compañeros, entre todos nos ayudamos a superar nuestras falencias y ser cada vez mejor :D
ResponderEliminarme alegra saber que estabas lleno de susto, pues eso me indica que de verdad te interesa tu labor como maestro, de no ser así tu primer día no te hubiera despertado tantos sentimientos.... felicitaciones y sigue siendo tu
ResponderEliminar